Panamá atraviesa una coyuntura determinante en la que, si bien no podemos ignorar el conflicto que se avecina con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el 20 de enero, dos desafíos fundamentales exigen atención urgente: la reforma a la Caja de Seguro Social (CSS) y el creciente déficit fiscal. En medio del debate legislativo sobre las reformas a la CSS, el déficit fiscal sigue empeorando, alcanzando, hasta octubre, más del 7% del Producto Interno Bruto (PIB). Este deterioro se debe, en gran medida, a la caída de los ingresos y al aumento de los gastos corrientes, especialmente en salarios y pagos de deuda. Sin embargo, por ahora no existen indicios sólidos de que se abordarán estos problemas estructurales. Las agencias calificadoras de riesgo, como Fitch y Moody’s, ya han emitido advertencias sobre el impacto negativo de esta situación en la estabilidad económica del país. Para evitar un colapso financiero, el gobierno debe actuar de manera decidida y simultánea en dos frentes: reformar el sistema de pensiones de manera sostenible y reducir el déficit fiscal mediante una gestión eficiente del gasto. Los sacrificios que tanto se nos exigen deben empezar por los del Gobierno.
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Hoy por hoy: Desafíos mayúsculos
26 dic 2024 - 05:03 AM