La reconstrucción de la carretera Ocú-Las Minas siempre ha sido un botín de “rebuscas” para los políticos que la promueven. Cuando han realizado la inauguración, ya se van notando la aparición de los mismos huecos. Todo se debe a que nunca conforman una sólida base con buenas piedras.
Esta carretera siempre se llena de huecos, unos kilómetros antes del puente sobre el río Los Chorros, en el trayecto entre el puente sobre el río Los Chorros y el puente sobre el río Ocú, y unos cuantos kilómetros después del puente sobre el río Ocú. Esta es el área más baja y húmeda de esta carretera. Por lo tanto, necesita una sólida base con muy buena piedra y no piedra de mala calidad.
Este gobierno reconstruyó la carretera Ocú-Las Minas por once millones de dólares. A la área más dañada de la carretera, mencionada anteriormente, le metieron los chuzos de la motoniveladora, pero no le construyeron una sólida base con muy buena piedra.
Desde la entrada de Menchaca Arriba hasta Las Minas solo parchearon los huecos. Después, desde Ocú a Las Minas, colocaron una capa asfáltica.
Todo parece indicar que el contrato incluía quitar la viejísima alcantarilla de aluminio y construir un puente de concreto sobre la quebrada Las Ánimas, unos cien metros antes de llegar a Las Minas. Pero no se construyó. Todo indica que esto fue parte de las “rebuscas”.
Otras vías son polvorientos caminos en temporadas secas y lodazales en temporadas lluviosas. Como al Suay, a los Helechales, a Las Matas, a la Desbarrancada, a Las Yescas, a Leones y la continuación de la carretera Chepo-El Toro.
Y no olvidar la construcción de la carretera a Menchaca Arriba y los Bajos de Ocú.
El autor es ingeniero agrónomo.