El mundo se fragmenta en esferas regionales de influencia, bajo la mirada de grandes potencias que promueven sus propios intereses.Los países que no sepan aprovechar sus ventajas competitivas o defender sus espacios económicos serán relegados.
El antiguo entorno global de comunidades internacionales, cooperación multilateral, tratados y alianzas está en declive. En su lugar, surgen pactos de conveniencia entre Estados que cuentan con los recursos y la voluntad para gestionarlos.
La globalización se revierte. Los países con grandes mercados enfocan sus inversiones en casa, para generar empleo local y fortalecer sus propias bases industriales.
Los países pequeños, acostumbrados a vivir de servicios internacionales, flujos comerciales y tránsito de mercancías, enfrentan hoy nuevos retos en un entorno mundial marcado por la incertidumbre.
Este es el tablero geopolítico y económico del nuevo orden mundial. ¿Qué debe hacer Panamá frente a esta realidad?
Urge redoblar esfuerzos para construir sobre nuestras principales ventajas competitivas: la posición geográfica y el área logística interoceánica.
Hace 25 años, recibimos más que una vía acuática.Recibimos 1,432 kilómetros cuadrados de terreno entre océanos, con infraestructura de clase mundial: dos enormes reservorios de agua dulce, puertos en el Pacífico y el Atlántico, múltiples aeropuertos, un ferrocarril interoceánico, sistemas de almacenaje energético, miles de edificios de concreto, carreteras, colegios, hospitales y todo lo necesario para desarrollar la plataforma logística más competitiva de América Latina.
Durante los últimos 25 años, el manejo panameño del Canal de Panamá ha sido ejemplar. Hemos ampliado este activo, generado más empleos y aumentado los recursos que aporta al país.
Sin embargo, en contraste con el éxito del Canal, no hemos logrado potenciar el resto de los activos logísticos de nuestra área interoceánica.
No hemos contado con una administración logística nacional coherente que aproveche nuestra privilegiada posición geográfica y fortalezca nuestras ventajas competitivas en beneficio del país.
Frente a los retos del panorama mundial actual, urge que Panamá adopte nuevas estructuras administrativas y nuevos enfoques para implementar un robusto plan maestro logístico interoceánico.
El mundo ha reconocido el potencial de Panamá. Hoy vemos cómo grandes empresas internacionales negocian el control de concesiones logísticas panameñas, mientras el dueño —Panamá— observa desde la barrera.
Panamá puede y debe asumir el papel que le corresponde como dueño y buen administrador, gestionando con eficacia, transparencia y visión de largo plazo la herencia logística del país.
Con una meta clara: construir la plataforma logística más completa, competitiva y eficiente del hemisferio, generando los empleos y recursos financieros que Panamá requiere para su desarrollo y afianzando su relevancia en la cadena logística mundial.
El autor es empresario.