‘REALITY’. Si a usted le gustan las series y novelas de intriga, codicia, sobornos y millonarios contratos estatales, no necesita afiliarse a un servicio de streaming: puede entretenerse con la lectura de la sentencia de la juez Baloisa Marquínez sobre el caso Blue Apple. Estos fallos están alcanzando unos niveles de realismo sin precedentes, al punto de que la juez transcribió las “amenazas y presiones” que recibió un contratista del Estado que, en el año 2011, se negó a pagar el 10% del valor de su contrato a un testaferro del entonces viceministro de Vivienda, Jaime Ford Castro. El contratista declaró que recibió el mensaje de “que podrían sacarle la ch…”, entre otras muestras de desafecto, si no pagaba la coima. Al final, aceptó y contó con lujo de detalle cómo el testaferro le acompañó al banco y le presentó al ejecutivo que recibiría y blanquearía ese dinero. Pocos testimonios pueden ser tan contundentes como ese.
‘BUENAVIDA’. En esa sentencia, la juez Marquínez ordenó el comiso de una villa de $1.1 millones en el PH Bristol de Buenaventura, que está a nombre de una fundación cuyo beneficiario principal era Riccardo Francolini. También deberían embargar la mulita y la afiliación al club de golf.
TRAPOS. Las redes son testigos de la última pelea virtual entre Saúl Méndez y Rómulo Roux. Todo empezó cuando el primero dijo que el segundo era un “vendepatria”, porque había participado en la redacción del primer contrato con Minera Panamá y fue parte del Gabinete cuando Martinelli sancionó la denominada “ley chorizo”. Roux replicó acusando a Méndez de secuestrar a tres provincias y de arruinar a varios sectores económicos. No tardan los del Suntracs en armar un piqueteo frente a la residencia de Roux.
DESPEDIDA. Ayer fue el funeral del presidente del Consejo Municipal de San Miguelito, Pelé Caballero. En primera fila, con los familiares y deudos más cercanos, estaban acomodados Héctor Valdés Carrasquilla y Raúl Pineda. Alguien debe haber aconsejado a Gaby que guarde distancia, porque nadie lo vio por allá. La política en San Miguelito se ha convertido en una actividad de alto riesgo.