RETÉN. Aunque Dana Castañeda consideró que se “maltrató” al personal por “exponerlos al sol” mientras hacían fila para ingresar a la Asamblea, hay que reconocer que esta vez se permitió a la Contraloría hacer su trabajo en paz. Ahora sería bueno que se comprometan a divulgar el resultado de esta diligencia y que, además, la repliquen en otras entidades del Estado. Y si es en quincena, mejor.
REGRESO. Por cierto, Yanibel Ábrego —quien, cuando presidió la Asamblea, obstruyó la tarea de los auditores de la Contraloría— reapareció como representante de Cambio Democrático (CD) en la recién instalada Comisión Nacional de Reformas Electorales, el organismo colegiado encargado de revisar las normas y establecer nuevas pautas para los comicios de 2029. Esto equivale a poner a Drácula a custodiar el banco de sangre.
DISCURSO. Vamos circuló un comunicado para informar prácticamente lo mismo que ya había dicho hace dos semanas: el 11 de marzo anunció que aplicaría su código de ética a Walkiria Chandler y Betserai Richards, y ayer indicó que el conflicto entre los dos sería dirimido por el comité de ética. Más allá de reprenderlos públicamente o expulsarlos de la coalición, ¿qué sanción se les podría imponer a ambos? Vamos no es un partido político; por tanto, no cabe una revocatoria de curul. Y lo que se les endilga no es un delito que pueda ser denunciando ante la Corte Suprema. Así que no importa si se está a favor o en contra: los dos seguirán siendo diputados.
REVANCHA. Mayer Mizrachi ha decidido personalizar el proceso de rezonificación de San Francisco. En una reunión pública en El Hatillo, el alcalde dijo que el equipo de la Junta de Planificación Municipal recibió “amenazas” del exdirector de la AIG, Irvin Halman, esposo de Nadia Pedreschi, una de las residentes más beligerantes del corregimiento. También lo culpó por su estancia en La Picota, en Bogotá, ya que fue Halman quien impulsó la denuncia por supuesto peculado en perjuicio de la AIG, en un contrato para el uso de Criptext (caso que eventualmente fue anulado). Si al personalizar los cambios de zonificación piensa que amedrentará a los vecinos quejosos, se equivoca.