ARREPENTIMIENTO. Viendo cómo se han desarrollado los hechos, se podría decir que a Ricardo Martinelli se le dañó la brújula al momento de elegir embajada. En el círculo cero, tardíamente han entendido que tendrían que haberse fijado en el sur, donde seguramente todo habría salido mejor. Ahí está Lula, quien nunca ha escondido sus afectos por Martinelli. No solo fueron presidentes en la misma época, sino que están unidos por un turbio cordón umbilical: las coimas del caso Odebrecht. Si lo hubiese pensado mejor, en lugar de estar implorando por una hamaca, ahora mismo podría estar en un lounge con vista a la bahía de Guanabara o en una playa carioca desde el White Shark.
CHEERS! En la Asamblea, finalmente lograron que la ministra de Educación, Lucy Molinar, acuda al pleno legislativo a responder por el estado de las escuelas, pero la sesión se cayó por falta de quórum. Los grandes ausentes fueron los diputados de RM, que viajaron en comparsa a Palm Beach, para acudir a una gala en Mar-a-Lago, con gastos pagos. Martinelli puso el avión privado, las entradas al evento y la plata para pagar el hospedaje y quién sabe si hasta el shopping. ¿Para qué hay normas electorales que impiden recibir donaciones de lavadores convictos, si una vez que son electos las aceptan descaradamente?
RECLAMOS. La verdadera señal de que el mundo se va a acabar es que Martín Torrijos le pida a Mulino que deje a un lado la “improvisación” y la “incoherencia”, y de inmediato salgan dos ministros a responderle. Se trata de Juan Carlos Orillac, de la Presidencia, y Juan Carlos Navarro, de Ambiente. Ambos le reclaman haber sido cómplice de los desaciertos del gobierno de Cortizo, “que casi acaba con el país”, según Orillac. Navarro incluso lo acusó de haber traicionado al PRD. Lo dice él, que después de años militando en el PRD, aceptó dirigir un ministerio en un gobierno de RM. Además, su entidad es la única del Gobierno Central que ha firmado un documento a favor de la marina de Louis Sola en esta administración. Probablemente, eso también lo convierte a él en un traidor.
COLMO. Como adolescentes en un concierto de Taylor Swift. Así salieron ayer los colegas periodistas detrás de Bruno, cuando lo sacaron a pasear por La Alameda. El pobre can ya no tiene privacidad ni para hacer sus necesidades. Después de todo, ¿quién llevaba a Bruno? ¿El personal de la embajada? ¿O es que el asilado tiene empleados propios dentro de la sede diplomática?