Cuando un emprendedor se lanza al mundo de los negocios, suele perseguir tres objetivos fundamentales: libertad financiera, libertad de tiempo y construcción de propósito. Desea vivir de su propio esfuerzo, tener tiempo para lo que realmente importa y crear un legado que impacte positivamente en la sociedad y en las futuras generaciones. Sin embargo, la realidad es desafiante. Es ampliamente difundida la estadística de que 20% de los emprendimientos fallan en el primer año y solo 50% sobreviven después de los primeros 5. Muchos de los que logran mantenerse activos luchan mes a mes para equilibrar sus finanzas. ¿Dónde está la falla? Al analizar estos negocios que han validado su mercado y generan ventas, es evidente un problema común: la gestión financiera deficiente. Empresas que, en papel, muestran ganancias contables pero carecen de flujo de caja para remunerar a sus accionistas. Dueños que constantemente inyectan capital para mantener a flote operaciones insostenibles. La falta de conocimientos financieros y la ausencia de un sistema efectivo para manejar los flujos de efectivo son obstáculos que impiden alcanzar esos nobles objetivos.
Ante esta complejidad, comparto aprendizajes clave de mis 15 años de experiencia apoyando a negocios en Panamá y Latinoamérica:
Prioriza tu ganancia: Comienza con el final en mente. Define cuánto quieres ganar. Considera que el costo de oportunidad del capital es aproximadamente un 9%; es decir, si invirtieras en un fondo indexado, podrías obtener ese rendimiento. Tu negocio debe superar esta rentabilidad para justificar el esfuerzo y riesgo.
Establece metas de rentabilidad: Si un negocio saludable debería generar más del 10% de ganancia, evalúa en qué porcentaje estás actualmente. Diseña un plan gradual para alcanzar y superar ese objetivo, monitoreando tu progreso trimestralmente.
Implementa una gestión financiera efectiva: Crea varias cuentas bancarias separadas: una para ingresos, otra para ganancias, impuestos, compensación del propietario y gastos operativos. Esta segregación te permitirá visualizar y controlar mejor tus finanzas.
Valora tu trabajo como propietario: Asigna un sueldo para ti mismo. Mereces ser remunerado por tu labor en el negocio. Al establecer tu salario y tu ganancia deseada, podrás ajustar los gastos operativos y tomar decisiones alineadas con la realidad financiera de tu empresa.
Entiende que tu negocio debe trabajar para ti, no al revés. La libertad financiera y de tiempo, así como la realización de tu propósito, comienzan dando pasos firmes hacia la estabilidad y sostenibilidad financiera de tu empresa.
No permitas que tu sueño emprendedor se convierta en una carga. Con disciplina y una gestión financiera inteligente, puedes transformar tu negocio en ese billete premiado que te brinda las recompensas que siempre buscaste.
El autor es contador y Fractional CFO, defensor del enfoque en el flujo de efectivo sobre las ganancias contables.
