Agoniza el 2021. Un año que se lleva acontecimientos positivos, como la remontada de la selección nacional de fútbol masculino 3 a 2 contra Honduras de visitante, por las clasificatorias al Mundial de Catar 2022. También avanza la reactivación económica y el ritmo de la vacunación contra la Covid-19 de la población.
No obstante, el año que termina será recordado por el aumento de la deuda del país (ya va por $40,385 millones), el gasto público (creció 16%) y la planilla estatal; las investigaciones inconclusas por presuntos actos de corrupción; la impunidad; el tráfico de influencias, y el clientelismo, además de los miles de proyectos pendientes y que han quedado empantanados en el Órgano Legislativo.
Un 2021 en el que se registraron 494 homicidios hasta noviembre, según la Procuraduría General de la Nación, cifra que supera la de los años 2019 y 2020, acompañada por la aparición de hechos delictivos con intercambio de balas en las calles del país, y del término definido por políticos y allegados para catalogar los hechos violentos ocurridos en los últimos meses del año: “narcopolítica”.
La reactivación de los contratos suspendidos, según el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, que alcanzaron los 284 mil, fue una de las noticias positivas del año, pero a su vez aumentó el porcentaje de empresas que rescindió contratos luego de la reactivación económica, número que ascendió a los 30 mil; 50% de ellas por mutuo acuerdo y 6 mil por renuncias y despidos.
La falta de transparencia y de respuestas ha predominado en el 2021 y eso conduce a que se mantenga la interrogante... ¿Qué le deparará al país para el 2022?
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