La ola avanza como un tsunami rítmico y sensual. Si la ciudad de Panamá fuera una película, el reguetón sería, seguramente, su principal banda musical. La invasión es total: hay radios que sólo se dedican a pasar esta música, hay programas en varios canales de televisión. Hay cantantes hombres y mujeres, hay reguetón sensual, violento y hasta social. Es más, hasta un niño panameño de cinco años está a punto de firmar un contrato con una discográfica de Estados Unidos para grabar su primer disco. El futuro ya llegó y se baila pegadito.
Auge
Lo que empezó siendo un movimiento marginal y poco rentable se convirtió en un boom mundial. Al contrario de lo que sucede con la mayoría de los fenómenos musicales, esta vez Panamá estuvo en la vanguardia: son muchos los que dicen que el género nació en el patio.
En la última entrega de premios de MTV, celebrados en Los Ángeles, el puertorriqueñó Daddy Yankee levantó la temperatura de la fiesta con su megahit "Gasolina", mientras las estrellas de Hollywood se levantaban para bailar.
Es más, hace pocos días, Nestlé, la empresa suiza, le encargó un jingle a una productora panameña: le ofrecieron dos versiones, una romántica y otra al ritmo del reguetón. Los suizos no dudaron y eligieron la segunda porque, según parece, se han vuelto fanáticos.
En Panamá, además, la movida parece haber salido para siempre de los barrios pobres para inundar todos los escenarios. Hace años era impensable que en una discoteca como La Mansión, en Punta Pacífica, se presentaran regueseros, como ahora sucede.
Lo que falta
La industria local, sin embargo, sigue sin despegar, sin generar el negocio que en el resto del mundo es furor. La venta promedio de discos de un reguesero local es de mil 500 copias. Y eso, cuando la cosa va bien. Y en los shows en vivo, cobran entre 600 y mil dólares la presentación.
Para Yaco, cantante panameño, más allá del furor popular, "aquí el mercado es chico y no tenemos la ventaja de los puertorriqueños que, como son ciudadanos americanos, pueden hacer promociones allá [en Estados Unidos] y conseguir apoyo", explica.
"Hasta en Japón están ahora con el reguetón, así que tenemos que aprovechar la ola", analiza Dj Saidd, productor panameño del hit "El Chacarrón", que ha trabajado con artistas locales como Phantom y Japanesse. Y tanto la quiere aprovechar que hasta tiene un hijo de cinco años que, si todo sale bien, será una revelación. "Hay cuatro discográficas extranjeras que están interesadas en grabarlo. Este ritmo para los niños sería ideal", se entusiasma Saidd. La ola no para de crecer.
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