Guido Bilbaogbilbao@prensa.comEl trabajo ya comenzó. Representantes de varias empresas extranjeras visitaron Panamá. Llegaron desde Europa y Estados Unidos -ahora mismo hay una empresa de Alaska- y viajaron a Emperador, a Balboa Oeste y a Piña, los tres polígonos en los que Estados Unidos realizó diferentes tipos de pruebas armadas durante los 70 años en que mantuvo sus bases en el istmo.
Los técnicos inspeccionaron el terreno en compañía de los custodios de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam). Dicen que están listos para llevar adelante el trabajo que Panamá necesita: la limpieza de los polígonos, zonas infestadas de explosivos que no podrán desarrollarse hasta su total saneamiento.
Es por eso que la Anam está preparando una licitación para efectuar el saneamiento. Según calculan sus funcionarios, el llamado público podría estar listo antes que finalice el año 2006, aunque previamente habría que "caracterizar la zona", es decir, medir el grado de contaminación para saber con mayor certeza cuánto es lo que hay que limpiar.
el reclamo
"El objetivo de la Anam es el de sanear los polígonos sin afectar a la vegetación. Estamos trabajando en la licitación y creemos que estará lista antes de finalizar el 2006. A nivel de Gobierno se decidirá cuándo se llevará a cabo y, claro, cómo se pagará el trabajo", explicó a La Prensa Bolívar Zambrano, Director Nacional de Evaluación y Ordenamiento Ambiental.
Lo llamativo del caso es que en relación a la descontaminación de los polígonos hay un profundo contrapunto con Estados Unidos, país que realizó la contaminación, pero se niega a responder por la limpieza.
Es tan rotunda la negativa que hasta el Gobierno panameño intentó capitalizar como un triunfo político la tenue declaración que hizo George W. Bush en la conferencia de prensa de su visita. El mandatario estadounidense dijo que "se podrá seguir hablando sobre el tema", aunque no aclaró ni cuándo, ni dónde; ni siquiera si estaría dispuesto a responsabilizarse por la contaminación. Hasta ahora, Panamá solo había tomado la decisión de hacerse cargo de limpiar los polígonos en las zonas aledañas a los caminos de acceso al Puente Centenario. La administración Moscoso, en aquellos días, aclaró que eso se hacía solo para poder utilizar el Puente, pero que los reclamos continuaban vigentes.
¿Y ahora?
La administración Torrijos, en cambio, ha preferido el silencio en relación a este tema. Sus funcionarios solo dieron declaraciones a raíz de la insistencia de los medios.
Ahora, en silencio, parecen haber decidido avanzar en el saneamiento, sin agotar la vía diplomática y sin plantear ningún reclamo ante los organismos internacionales.
La Cancillería mantiene su posición de que este no es un tema cerrado y que se seguirán explorando diversas alternativas para resolverlo. Sobre la licitación, no se pronuncia.
Lo que sí puede notarse es que luego de que en agosto pasado las 17 mil hectáreas de los polígonos pasaran de la órbita de la Autoridad de la Región Interoceánica al control de la Anam, las cosas comenzaron a moverse.
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