En entrevista con este medio, Arturo McFields, exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), aseguró que el refugio otorgado por Daniel Ortega a Ricardo Martinelli, es consecuente con el patrón de polémicos asilos que esta nación ha dado a lo largo de los años. “Donde hay algún aspecto de interés monetario, él siempre va a estar tras ese rastro. El siempre está buscando el beneficio económico”, manifestó.
Recordó que Ortega abrió las puertas a dos presidentes salvadoreños buscados por la justicia, Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén.
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También mencionó que el sobrino de Muammar Gadafi, tiene un cargo de embajador. Se trata de Mohamed Mohamed Farrara Lashtar, ciudadano libio nacionalizado nicaragüense que funge como embajador de Nicaragua en Brunei.
“Básicamente Ortega está abriendo las puertas del país a una serie de personajes en situaciones complejas. No voy a decir que tienen la condición de Martinelli, pero sí en situaciones complejas con la justicia. Eso quiero dejarlo claro. Y según la lógica de Ortega, eso le podría brindar algún tipo de rédito financiero”, manifestó, al tiempo que añadió que Nicaragua se está convirtiendo en una especie “de cueva de Alibaba” para una serie de personajes controversiales, específicamente, dos expresidentes salvadoreños y ahora Martinelli.
“Lo que vemos ahí es un patrón que se repite”, sostuvo.
‘Nada es gratis con Ortega’
Según McFields, además del dinero, a Ortega también lo mueven los intereses políticos. “En sus cálculos, en algún momento cree que si las cosas le salen muy mal en Nicaragua, en algún momento él va a requerir o solicitar algún tipo de asilo o protección internacional. Entonces, es una especie de ‘quid pro quo’, de hoy por ti, mañana por mí”, afirmó.
Para McFields, “nada es gratis con Ortega”, así como “nada es por una buena voluntad”.
“Recordemos que Ortega es un tipo que se ha visto vinculado con el asesinato de 350 hombres, mujeres y niños según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ortega ha encarcelado obispos, sacerdotes. Entonces, estos asilos no tienen ningún carácter humanitario”, manifestó.
El exembajador también apunta a que Ortega podría usar a Martinelli como ha utilizado a los expresidentes de El Salvador (Funes y Sánchez Cerén), pues para él son como una especie de asesores o embajadores de buena voluntad.
Añadió que fuera de Panamá, Martinelli sigue “teniendo conexiones extraordinarias y Ortega lo sabe”, por lo que, dijo, Ortega está “calculando beneficio político, beneficio diplomático y, por supuesto, beneficio financiero, sin lugar a dudas. Y ese capital que Martinelli aporta le puede ser súper útil a un dictador aislado por la comunidad internacional”.
El escondite
De acuerdo con una publicación del diario El Confidencial, de España, Ricardo Martinelli se suma a una lista de más de 130 aliados políticos y prófugos de la justicia que han encontrado un escondite en la nación centroamericana “y, en la mayoría de los casos, obtenido la nacionalidad nicaragüense para evitar la extradición”.
Varias de los procesos de naturalización se hicieron incumpliendo las leyes migratorias nicaragüenses, según el análisis de El Confidencial con base a las resoluciones de la Dirección General de Migración y Extranjería. Entre esos nuevos nicaragüenses hay expresidentes salvadoreños, exfuncionarios hondureños y guatemaltecos, científicos rusos o diplomáticos afines.
El negocio
Mientras que una publicación de Bloomberg Línea, de septiembre de 2023, y titulada El negocio detrás del asilo político en Nicaragua: los fugitivos refugiados, menciona a varios de los cuestionados huéspedes del país. Además de Funes y Sánchez Cerén, están Thaksin Shinawatra, exprimer ministro tailandés; Alessio Casimirri, exmiembro del grupo terrorista italiano Brigadas Rojas; Alberto Pizango, dirigente peruano de la etnia chayahuita, quien fue acusado de sedición, conspiración y rebelión.
En esa lista también está Maurizio Gelli, italiano naturalizado nicaragüense; al igual que la mexicana Lucia Morett y los colombianos Martha Pérez Gutíerrez y Doris Bohórquez Torres, vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Allí también están Rubén Darío Granda, hermano del llamado canciller de las Farc, entre otros.