José Abel Almengor no está ya en la Corte Suprema de Justicia. Tampoco será investigado por su supuesta participación en el plan que logró sacar de la Procuraduría de la Nación a Ana Matilde Gómez, según lo decidió la Asamblea Nacional y lo ratificó el Ministerio Público.
Sin embargo, aún son muchas las preguntas sin respuestas sobre su denunciada vinculación con la pérdida de documentos de uno de los expedientes abiertos en Panamá por blanqueo de capitales y captación ilegal de fondos, al colombiano convicto David Murcia Guzmán.
El 14 de octubre de 2009, la exembajadora de Estados Unidos Barbara J. Stephenson aludía en un cable hecho público por Wikileaks a la “conexión Martinelli-Murcia-Almengor”. Incluso, se cita una supuesta actuación de Almengor para ocultar información comprometedora, así como su “inexplicable ascenso”, desde su inicial papel de fiscal de Drogas, su fugaz paso por el Palacio de las Garzas como asesor de seguridad y su cuestionada llegada a la Corte Suprema.
Almengor, añade el cable, empieza su vinculación con el gobierno de Ricardo Martinelli de la mano del hoy administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), Salomón Shamah.
La relación de Almengor con el gobierno permitió que su esposa, Natasha Castillero, estuviera un tiempo trabajando en la ATP.