Atado a más de cien metros de altura en uno de los rascacielos de la ciudad de Panamá, Daniel Collado aprecia la urbe cada vez que puede. Hace once años que se dedica a una labor de alto riesgo: limpiar y darle mantenimiento a los vidrios de los lujosos edificios de la capital.
Es ese también su espacio personal, alejado del bullicio del tráfico, de la imprudencia en las calles, de la suciedad y la contaminación visual. Es allí también donde entiende un principio que bien se podría aplicar al resto de la ciudad: la modernidad es linda de lejos, pero cuando te acercas descubres que están sucia y llena de moho.
¿Cómo describiría la ciudad de Panamá?
Es una ciudad de variedad, tiene para escoger. Yo que siempre estoy arriba de los edificios veo su arquitectura, la forma de construir tan rápido, que nunca para, crecimiento total. Es bella, la veo desde arriba, desde lo más alto, y estoy enamorado de ella. Me gusta su infraestructura, todo lo que veo.
¿Cuando comenzó a trabajar en las alturas?
Llevo once años. Antes estaba en la construcción y una vez me retaron unos argentinos a ver si me animaba a subirme , me atreví y ahí me fui. Comencé en el tornillo, cuando estaba en construcción.
No sentí el temor que la gente piensa, yo sentí respeto. Yo quería aprender y estaba emocionado a la hora de subir. No es solo treparse y sentarse, hay que hacer un trabajo. Es como un vacío, todo es diferente. Uno tiene que mantenerse enfocado, concentrado. Allá arriba un descuido y te cambia todo, el clima es muy versátil, hay que estar tranquilo.
¿Cómo es una jornada de trabajo?
Tenemos diferentes tipos de trabajo. El que se oye más tranquilo es el que más cansa, que es la limpieza de vidrios, porque lleva un gran esfuerzo físico. Es el movimiento de fregar un plato pero en un vidrio más grande que tú. Hay que amarrar todas las cuerdas, confirmar que los nudos estén bien, hay que revisar siempre todo. Cuando toca hacer algo en tierra el tiempo va lento; allá arriba va muy rápido. Hay que estar en condiciones físicas, no es fácil. Arriba estoy como una seis o siete horas diarias.
¿Qué le gusta mirar desde allá arriba?
Me gusta ver los distintos ángulos de los edificios, me gusta trabajar cerca del mar, llegar temprano y ver los amaneceres, es una vista distinta, una perspectiva diferente. Me gusta estar en edificios altos para ver toda la ciudad. Pero lo que más me gusta es la orilla del mar.
¿Alguna vista que lo haya impresionado?
Me gustó mucho cuando trabajamos en las torres eólicas. Se había explotado el motor de un elevador y las paredes estaban llenas de hollín y había que limpiarlo. Vimos el amanecer desde allá arriba y fue impresionante. Tengo que volver.
¿Qué ha comprendido de la ciudad al verla desde allá arriba?
Muchos problemas de tráfico tontos. Cuando uno ve desde arriba ve que hay tantas soluciones para esos embotellamientos. Me ha tocado trabajar con muchos compañeros y siempre discutimos diferentes perspectivas de lo que vemos. También he comprendido la variedad de actividades que hay en la ciudad, gente jugando fútbol, haciendo ciclismo, hay mucha variedad. Hay gente que dice que no hay nada que hacer, pero sí la hay.
Me doy cuenta del poco mantenimiento que le dan a los edificios. Los construyen, los entregan y ya. Se ven lindos, pero cuando te acercas están muy sucios, con filtraciones por todos lados. Se ven brillantes, pero le pasas la mano y te queda llena de mugre. Muy pocos reciben mantenimiento al menos tres veces al año. Nos contratan una vez al año o una vez cada dos años. Están acostumbrados a que si nadie se queja, no pasa nada.
¿Cómo es la soledad de estar allá arriba?
Me gusta ese tiempo conmigo, tranquilo. Es una calma que no encuentro en otro lado. Hay periodos que no me cuelgo porque me tocan reuniones y trámites y siento que me hace falta, por lo físico y por la calma. Allá arriba estoy concentrado, me pongo audífonos cuando estoy solo y me voy. Es un lugar en el que relajarse. Me gusta.
¿Qué es lo que menos le gusta de la ciudad de Panamá?
Lo descuidado que somos los panameños. Podemos dar mucho más, una mejor imagen a la ciudad. Hay mucha basura, edificios deteriorados.
¿Qué ama de la ciudad?
Me gusta la ciudad de noche, su iluminación, y que hasta camuflajea lo de la mala presentación.