Las edificaciones patrimoniales de Panamá son testigos silenciosos de la historia del país y representan un legado invaluable de su cultura y arquitectura. Sin embargo, estas estructuras históricas enfrentan una creciente vulnerabilidad debido a diversos factores, principalmente la falta de mantenimiento adecuado y el impacto de condiciones climáticas adversas, lo que pone en riesgo su conservación a largo plazo.
Esta alarmante situación quedó evidenciada en un reciente estudio realizado por el Centro de Estudios Multidisciplinarios en Ciencias, Ingeniería y Tecnología (Cemcit-AIP) de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP). El estudio, que abarcó más de 65 edificaciones históricas y públicas de Panamá, incluyó monumentos nacionales, iglesias y otras estructuras consideradas de alto valor patrimonial.
Entre las edificaciones evaluadas se encuentran monumentos históricos como las fortificaciones e iglesia de Portobelo y el Hotel Washington en la provincia de Colón, el Conjunto Monumental Histórico de Panamá Viejo, varias iglesias en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá y la histórica catedral de la iglesia de San José en David, provincia de Chiriquí, así como el campanario en Natá, provincia de Coclé. Además, el análisis incluyó estaciones de bomberos y escuelas históricas de diferentes regiones del país.
El estudio fue liderado por el docente e investigador Cecilio Hernández, de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UTP y financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
El estudio científico contó con el apoyo importante de la Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura (MiCultura), para poder acceder a los monumentos del país, y de los Municipios de Panamá y Antón, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), entre otros.
El principal objetivo del proyecto fue evaluar cómo las variables ambientales, como la humedad, las lluvias intensas, el salitre y otros contaminantes, afectan las condiciones de las edificaciones más representativas del sector público, aquellas con alta demanda de uso por la sociedad y que albergan parte del patrimonio histórico de Panamá.

El equipo de investigación realizó visitas de inspección, ensayos in situ y pruebas de laboratorio en cada una de las estructuras seleccionadas para el estudio.
Factores ambientales y su impacto
Uno de los hallazgos más destacados fue la identificación de los principales factores climáticos que aceleran el deterioro de los materiales en las edificaciones patrimoniales.
Hernández destacó que la humedad, las lluvias intensas y el salitre en áreas costeras, como el Casco Antiguo, son factores cruciales que agravan el desgaste de materiales tradicionales como la madera, los ladrillos y el concreto. En particular, las condiciones del clima tropical y marino provocan la corrosión de estos materiales, lo que da lugar a la aparición de fisuras, moho y otros daños estructurales.
El investigador subrayó que las condiciones climáticas extremas, combinadas con la alta exposición a la salinidad en áreas cercanas al mar, contribuyen al desgaste acelerado de las superficies de las edificaciones.

Además, la humedad y las lluvias recurrentes promueven la descomposición y la alteración de las propiedades mecánicas de los materiales de construcción, especialmente en estructuras de madera y metal.
Para realizar un diagnóstico preciso del estado de las edificaciones, el equipo de investigación utilizó herramientas avanzadas, como sensores para medir los niveles de sales presentes en las superficies de los materiales, mencionó Hernández.
Hernández subrayó que la acumulación de sales es un indicador clave del desgaste acelerado causado por la humedad y la exposición al aire salino, que deteriora las estructuras a largo plazo. También se extrajeron muestras de los materiales para su análisis en laboratorio, lo que permitió evaluar la composición química y el grado de corrosión sufrido por las estructuras.
El equipo también utilizó tecnologías para medir las propiedades mecánicas de los materiales, fundamentales para determinar la resistencia y la estabilidad de elementos estructurales como vigas y columnas. Estas mediciones proporcionaron datos cruciales para comprender el estado actual de las edificaciones, permitiendo una evaluación detallada de su capacidad de carga y su resistencia frente a posibles daños adicionales.
Entre los problemas más comunes encontrados en las edificaciones históricas evaluadas se incluyen agrietamientos, fisuras, corrosión y presencia de moho.
Por ejemplo, el Hotel Washington, que cuenta con más de 100 años de historia, presenta evidentes signos de deterioro. Aunque el equipo de investigación no pudo acceder a los planos originales ni a la información histórica sobre la construcción del edificio, el análisis técnico realizado permitió obtener una visión detallada del estado de conservación del inmueble. El estudio de la estructura de manera indirecta, a través de técnicas químicas y mecánicas, resultó esencial para evaluar su estabilidad y posibles intervenciones.

El estudio también subrayó la importancia de realizar evaluaciones periódicas de las edificaciones patrimoniales para evitar su deterioro irreversible. Los expertos en conservación del patrimonio arquitectónico insisten en que la clave para preservar estas estructuras radica en la evaluación constante y el mantenimiento preventivo. “No podemos esperar a que una estructura colapse para tomar acción. La intervención temprana es esencial para evitar daños mayores”, explicaron los expertos.
A pesar de la relevancia de las edificaciones históricas, en MiCultura los recursos para su restauración siguen siendo limitados. La falta de políticas claras y la escasa inversión en proyectos de conservación han generado un rezago en la restauración de muchos de estos monumentos.
El clima tropical y marino representa un reto significativo para la conservación de las edificaciones históricas de Panamá. Las fuertes lluvias, la alta humedad y las temperaturas elevadas contribuyen al desgaste acelerado de los materiales, especialmente en áreas costeras y urbanas.
En lugares como el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá y la ciudad de Colón, el crecimiento poblacional y la contaminación también juegan un papel importante en el deterioro de las estructuras.
Los datos más específicos se darán a conocer por completo en abril próximo por las autoridades del MiCultura.