La población de niños, niñas y adolescentes de la provincia de Darién y de las comarcas que están a su alrededor es de las más necesitadas del país.
El diagnóstico es el siguiente. Darién es la provincia con el porcentaje más alto de niños, niñas y adolescentes en pobreza multidimensional del país (59%), lo que significa que al menos 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes viven con carencias fundamentales.
También en la comarca Emberá Wounaan, 8 de cada 10 niños crecen en pobreza multidimensional.
La visita
Esta realidad fue contemplada por Garry Conille, director regional para Latinoamérica del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), quien visitó la comunidad de El Salto, en la comarca Emberá, y las estaciones transitorias de recepción migratoria de San Vicente y Lajas Blancas, en Metetí, provincia de Darién.
Allí se reunió con familias, niños, miembros de la comunidad y autoridades locales, para conocer la situación de algunas de las poblaciones infantiles más vulnerables: la niñez indígena que vive en áreas de difícil acceso y quienes han atravesado la selva y se encuentran en tránsito en la zona.

Para Garry Conille, director regional para Latinoamérica del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la exuberancia de la selva del Darién contrasta con las necesidades que enfrentan los niños, niñas y sus familias.
“Ellos buscan bienestar y cumplir sus sueños en entornos seguros, con acceso a servicios de calidad y en ambientes sanos. Pero vemos que demasiados niños, niñas y adolescentes en Panamá enfrentan dificultades para desarrollar su máximo potencial y para la garantía plena de sus derechos. A cada uno de estos niños, les estamos fallando”, se lamentó Conielle.
A su juicio, aunado a esto, desde hace unos años, la zona ha sido impactada por el paso de personas migrantes en tránsito, quienes también requieren servicios con urgencia para salvar vidas. “Estos vacíos estructurales afectan el desarrollo y garantía de derechos de la niñez”, añadió.
Balance interno
Lo planteado por el director regional de Unicef es compartido por autoridades religiosas y miembros de la sociedad civil organizada en esta provincia.
Pedro Hernández, obispo de Darién, subrayó que en Darién la gente vive como puede el día a día, puesto que las pocas plazas de trabajo que hay están en las instituciones del Estado para unos pocos.
De acuerdo con Hernández, la pobreza es total y absoluta en las comarcas, donde hay poca o mínima presencia estatal.
“Mi recomendación es que el gobierno se involucre más con Darién y no solo en la parte educativa, sino en crear medios de subsistencia para que la población pueda desarrollarse y crecer”, manifestó.
En cuanto al drama migratorio, el religioso manifestó que a diario salen cientos de caminantes de la selva, en ellos niños y niñas, quienes también demandan atención y alimento.

“En esta provincia se requiere un trabajo titánico y se hace lo que se puede, para que la situación de miseria no llegue a otros extremos, aunque es difícil. Se hace lo que se puede”, reiteró.
El presidente de la Alianza por un Mejor Darién, Hermel López, sostuvo que uno de los temas principales es la pobreza y la falta de ingresos de los hogares.
Por ejemplo, explicó que hay muy pocos programas de educación preescolar para que los niños vayan preparados a las escuelas. “Vamos hacia atrás en términos de la cobertura de educación y salud”, dijo.
Para López se invierte más en infraestructura y no en la gente. “Si la gente no se educa y no tiene salud, no se preparará para aprovechar las oportunidades. Hay que canalizar la inversión más en capital humano que en infraestructura”, apuntó.
La respuesta
A pesar de ser un país de ingreso alto según el Banco Mundial, en Panamá uno de cada tres niños y niñas vive en pobreza multidimensional. Las inequidades son aún más evidentes entre la niñez y la adolescencia en comunidades indígenas, rurales y de zonas de difícil acceso, quienes enfrentan condiciones difíciles para crecer y prosperar.
De acuerdo con Unicef, están colaborando con el Gobierno en la implementación de un programa de servicios integrados para la niñez, el cual propone acelerar la garantía de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y reducir la brecha de inequidad a través del acceso a servicios de salud, educación y protección, para los niños y niñas y sus familias, a nivel comunitario.
Según el organismo internacional, un piloto de este programa está siendo probado en 13 comunidades en Panamá Oeste y la comarca Emberá Wounaan.