El director de Australab, plataforma de prácticas para el fortalecimiento de la cinematografía latinoamericana independiente, Erick González, participó en el reciente Festival Internacional de Cine de Panamá.
En una conversación con La Prensa, González habló sobre las fortalezas y debilidades del cine latinoamericano.
Como primer punto, aclaró que es difícil medir de forma conjunta al cine en América Latina.
“Tiene ritmos muy distintos en el desarrollo de su cinematografía. Tenemos países como México, que tiene una industria no solamente grande, sino que con una larga historia. Argentina también la tiene, o Brasil. Mientras que otros son más nuevos. Incluso hay países que todavía no tienen ley de cine, por ejemplo, Bolivia”, explica González.
Una característica que señala, es que si bien hay una historia de cooperación entre países en temas cinematográficos, tampoco ha sido de forma lineal o ascendente.
“Ha habido momentos de la historia donde esa cooperación latinoamericana se refuerza, en otros momentos se debilita. Eso tiene que ver también con fenómenos que son políticos y que exceden a la cultura o al cine, digamos”.
Otra debilidad que todavía afecta al cine de la región es que las películas que se producen en Latinoamérica sean consumidas por espectadores internos.
“Creo que ahí hay una gran dificultad, que es hacer que nuestras películas las vean nuestros propios públicos y al interior de América Latina”.
Para González, al cine de América Latina todavía le cuesta mucho la circulación interna y está falta de grandes referentes.
“O sea, hay un aumento de la producción, hay una calidad, eso está súper bien, pero creo que en América Latina nos faltan los grandes referentes para decir que hay un festival en América Latina que a nosotros nos importe y que validemos la calidad del cine desde ahí y no desde una mirada, digamos, externa que normalmente es de afuera”.
Preciso, hablando de festivales, este es un punto que demuestra el crecimiento y la calidad del cine latinoamericano. “Hay un desarrollo de la producción muy fuerte, un desarrollo de la calidad de las películas y eso es muy notorio. Y América Latina ya se ha posicionado a nivel mundial, eso es relativamente nuevo. Hace 15 años atrás los grandes festivales, como los festivales de más reputación, que son los llamados festivales clase A, tenían una o dos películas latinoamericanas a lo más cada año y hoy día tenemos más de 10. Y no solamente en uno de los festivales, sino que en todos. Siempre hay una representación en Cannes, en Berlín, en Venecia y de ahí para abajo. Entonces también en todos los festivales internacionales hay una presencia fuerte”.
Al preguntarle sobre cómo ve el cine panameño, González se mostró bastante efusivo a decir que, a pesar de ser de Chile, ha trabajado mucho con cine panameño. “De hecho la última película que vi fue de Ana Endara. Una película de la que no puedo hablar porque no se ha terminado, pero yo ya la vi y está buenísima. Así que cuando salga para que la vayan a ver. También soy gran fan de Panquiaco, de la Ana Elena Tejera. Entonces el cine panameño está empezando también a tener más espacios a nivel internacional. Ya empezamos a tener directoras y directores panameños que tienen reconocimiento también internacional y eso es importante”.